Personajes de la Guerra

Tema en 'GUERRA DE MALVINAS' iniciado por Diego Ruben, 2 Ago 2013.

  1. Diego Ruben Administrador

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    Palabras del Almirante Woodward, comandante de la Task Fosrce britanica durante la Guerra por Nuestras Malvinas, las mismas retratan el valor y sacrificio de nuestras hombres al llevar al limite la capacidad del enemigo, como dicen nuestros queridos Veteranos de Guerra : "Falto tan poquito..."

    wod.jpg

    "Estamos ya en el límite de nuestras posibilidades, con sólo tres naves sin mayores defectos (el Hermes, el Yarmouth y el Exeter). De la fuerza de destructores y fragatas, el cuarenta y cinco por ciento está reducido a capacidad cero de operar. De los "guardavallas", el Sea Wolf de la Andromeda está inutilizado; todos los sistemas del Brillant padecen de una gran variedad de defectos; el Broadsword tiene un sistema y medio de armas, pero uno de sus ejes de propulsión con daños prácticamente permanentes. Ninguno de los tipo 21 está en condiciones: el Avenger está descompuesto; el Arrow está roto y tiene una de las turbinas Olimpus inutilizada... y muchas cosas más. Todos están cayéndose a pedazos."

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  2. Diego Ruben Administrador

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    El Sargento Rovedatti y su hijo

    rov.jpg





    Los Rovedatti: en la foto a la derecha el Sargento Rovedatti, a la izquierda soldado conscripto Luis Esteban Rovedatti. Que padre, si su hijo es enviado a defender nuestra tierra, no soñaría con hacer lo mismo que el Sargento Rovedatti. El Sargento Rovedatti del Regimiento 7, fue inmensamente afortunado, había logrado que su hijo conscripto, destinado en Malvinas, fuera reubicado en su propia sección. Compartían la misma trinchera, la misma comida, las mismas vigilias y cuando empezaron a arreciar los bombardeos ingleses, el suboficial se arrojaba sobre su hijo y lo cubría con su propio cuerpo, hasta que pasara el peligro y resistieron juntos la sitiación . El resto del tiempo lo "bailaba" más que a los demás, para que nadie pensara que había favoritismo.
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  3. Diego Ruben Administrador

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    HISTORIA DEL PADRE VICENTE MARTÍNEZ TORRENS EN MALVINAS

    ura.jpg

    Esta es la increíble historia de un cura en las Islas Malvinas durante el conflicto bélico de 1982. Vicente Martínez Torrens, es un sacerdote de la Orden de San Francisco de Sales, es decir un Salesiano, conocida la obra por Don Bosco. Fue el primer sacerdote que llegó a las Islas el 3 de abril después del desembarco recuperador de nuestra soberanía. El cura Martínez, como era conocido, escribió los manuscritos y sacó las fotos que ilustran su libro llamado: "Dios en las trincheras" que contiene más de 200 cartas que le hicieron llegar los argentinos que combatieron en las islas.

    Increible Historia del Cura de Malvinas
    Durante muchos días Vicente fue el único sacerdote para contener a miles de soldados en medio del infierno de la guerra.
    Al llegar a Malvinas en un Hércules C-130 (la chancha) este cura tenía 41 años, su primer destino fue el que hasta entonces ocupaban las tropas inglesas, La Royal Marines. Armado con la cruz y una "birome" a pie, en jeep o en un helicóptero, este ángel uniformado recorrió Soledad y Gran Malvina, llevando consuelo espiritual, o celebrando Misa y en otras ocasiones dando la extremaunción, para acompañar con la palabra de Dios a los más de 11 hombres que componían el ejército de recuperación.El cura Martínez, se escabulló entre las tropas inglesas, tres días después de la rendición, (alto el fuego) llevando sus notas minuciosamente foliadas y un archivo con la lista de las 326 bajas argentinas. Este religioso salesiano, designado por el Benigno Roldan, para dar los servicios religiosos a nuestras tropas, hizo más que eso, curó heridos y personalmente dio cristiana sepultura a los cadáveres argentinos.

    Cuando terminaban de revisar y acomodar a los últimos heridos que volvían al continente el 15 de junio, un joven soldado herido se le acercó diciéndole: "padre usted es el único al que puedo encomendar esto" entregándole un bulto que contenía dos improvisados envoltorios, " ... no puede caer en manos enemigas".le dijo aquel soldado al cura. El padre Vicente abrió los paquetes y ocultó prolijamente el contenido entre sus ropas, se escabulló entre las patrullas inglesas, cuando aun se escuchaban algunas detonaciones de las últimas escaramuzas que se daban ante las exhaustivas requisas que ejecutaba el enemigo.
    Al llegar al remolcador Yeguin que lo llevaría con destino al rompehielos Almirante Irizar, que se había acondicionado a modo de hospital, para recibir a los heridos, sintió que la misión que le había encomendado aquel soldado, llegaría a buen termino.

    "Cuando una bandera se pierde en guerra, no se repone, se reconquista". Después de cuatro largos meses llegó a Monte Caseros, Provincia de Corrientes e hizo entrega de la bandera del Regimiento de Infantería 4, formado ante él, solamente con el asta desnuda de bandera.
    Este fue el encargo que le diera aquel soldado argentino, aquél que sabía que los ingleses buscaban los banderines de los regimientos argentinos, para poder canjearlos por los que el ejército británico perdiera en las invasiones inglesas y que se exhiben hoy en la iglesia de Santo Domingo. Esa insignia argentina del Regimiento 4, con los colores azul y blanco tiene origen en 1814 en el sitio de Montevideo, en los combates de Juncal y Uruguayana y durante las contiendas de Malvinas. La inteligencia británica incluida en todos los regimientos buscaban afanosamente la bandera de los regimientos argentinos, la consigna fue dada antes del primer combate, se ordenaba que se capturasen todas las banderas argentinas.

    Las dos banderas inglesas que se exhiben en Santo Domingo son del 71st pertenecen al Primer batallón. El segundo batallón, aunque existía, no salió nunca de Escocia, los efectivos que eran entrenados allí eran enviados a reemplazar las bajas del 1er batallón. Cada regimiento Británico tiene 2 banderas, la primera, es el Estandarte del Rey (Kings Colour), esta bandera es la de la Union, y es el estandarte que otorga el Rey al Regimiento. La segunda bandera es la del Regimiento, (Regimental or Colonel's Colour). El color de esta bandera se rige dado los colores de los puños y cuello del regimiento, por ejemplo el 71st los tiene de color Ante o beige, por ello la bandera es de ese color. El regimiento 88 lo tiene amarillo, el 79th lo tiene verde. Esto afecta el color y el diseño de la bandera del Regimiento. Como la bandera del Regimiento no es estandarte Real no lleva el monograma real GR. Pero sí lleva la pequeña bandera de la Unión en el costado superior izquierdo. Y la corona que envuelve al estuche que tiene el número del regimiento está compuesta por las flores nacionales del Reino Unido, los cardos escoceses, la Rosa de Inglaterra y los tréboles de Irlanda.

    Malvinas , Del Primer Batallón del Regimiento 71
    Dios en las trincheras, fue casi una obsesión para el Padre Vicente, comenzó con la idea, el 6 o 7 de abril del 82, cuando los ingleses aún estaban lejos y casi todo era festejo y patriotismo. La idea fue llevar notas de los sucesos como lo hacían los antiguos sacerdotes salesianos a modo de "Crónicas Salesianas". En alguna de sus charlas el cura Vicente relata, "ante la metralla y las bombas inglesas con altísimo poder, de qué servía refugiarse detrás de los parapetos, por esodejé mi vida en manos de Dios y me olvidé de las bombas y las balas", prosigue:"pero ahora necesito volver físicamente a las Islas para arrodillarme y rezar frente a las tumbas de los héroes".
    Este cura español que nació en Alicante, hoy tiene 66 años, llegó a la Argentina a la edad de ocho, se crió en general Roca, provincia de Río Negro, en 1970 se ordena sacerdote e ingresa a la orden de los Salesianos, desde hace más de diez años está trabajando en el Archivo Salesiano del Colegio Don Bosco, de Bahía Blanca. El primero en llegar y él último en irse, Vicente aun eleva la voz, lamentando el proceso de desmalvinización que se da hoy en nuestra Argentina, despotrica en contra de la película "Los chicos de la guerra" porque dice que mienten y no cuentan toda la verdad , sin dejar de reconocer que se cometieron excesos con los soldados y comentaque la idea original de los militares en ese momento en que gobernaban el Pais, era expulsar al ejército inglés de las Islas Malvinas, izar nuestra Bandera Nacional Argentina y negociar en la ONU, sin llegar a la guerra. (obvio, esto se hacia por razones políticas de los militares).

    En otro párrafo duda de las bajas admitidas oficialmente por el enemigo. "Revisé todos los diarios del mundo y en ningún lado aparece el regreso de los gurkhas nepaleses que atravesaron corriendo 36.000 bombas antipersonales que rodeaban Puerto Argentino".
    Por algo la "Dama de hierro" impuso el secreto de guerra por 90 años, no quiere que se conozca a una nación del tercer mundo, sacudía por tercera vez a la segunda potencia mundial.
    El padre Vicente tiene un ficha personal de cada uno de los 649 argentinos muertos durante el conflicto (323 fallecidos en el ataque al Belgrano) y un completo diario de guerra que escribió en Malvinas donde se atiborran los terribles recuerdos vividos y sufridos por la tropa argentina.
    Este cura se movía con total libertad, ya sea en la Gran Malvina como en Soledad y estuvo a metros del encuentro clave que sostuvieron Jeremy Moore y Benjamín Menéndez para darle fin a la guerra.

    Testigo
    "En Bahía Agradable fui testigo de que manera desaparecían las fragatas y destructores ingleses y yo me pregunto qué nación le infligió tanto daño a Inglaterra. Es justo también decirlo que no nos pasaron por encima", relata. Agrega: "Si ellos son los ganadores tendrían que mostrar lo bien que le fue y el poco costo que pagaron por esa conquista pero la señora Margaret Thatcher, en uso de sus funciones, impuso un secreto de guerra de no revelar absolutamente nada por 90 años, hasta el 2072".
    "Respeto y les creo a los soldados que dieron testimonio sobre las carencias que pasaron en el frente. Existió y fueron casos puntuales, pero no fue la generalidad de los 11.000 soldados. Una compañía la pasó muy mal, eran los que estaban en Puerto Yapeyú (Howart) porque ellos quedaron localizados frente a la playa de desembarco de los ingleses. Entonces no se los podía reabastecer, se trató de llegar con toda la picardías criollas pero no se pudo. Se mandó al "Isla de los Estados" y lo hundieron, se mandó al "Carcarañá" y lo hundieron, otro barco pudo escapar pero no pudieron reabastecerlos".
    Cuenta que estos soldados se estaban alimentando con 1.200 calorías diarias para racionalizar los alimentos cuando por la tensión y el frío necesitaban 3.000 calorías.
    "Respeto todas las visiones porque les creo, pero es muy parcial. Al soldado se lo metió en un pozo de zorro setenta días y no pudo ver la guerra en su conjunto. Hay que respetarla y aceptarla. Por mi oficio, y el haber sido capellán único durante mucho tiempo, pude recorrer la isla Soledad desde el cabo San Felipe hasta Monte Kent, desde Moody Brook hasta Puerto Enriqueta. Tenía un helicóptero con un piloto a disposición y pasamos varias veces el canal San Carlos" cuenta.
    historia, llegó a dar ocho misas en un día.

    En Malvinas el Padre Vicente tuvo mucho trabajo. Durante muchos días fue el único sacerdote para atender en la fe a miles de soldados. Si bien el derecho canónico permite dar hasta 3 misas por día, en casos excepcionales se autoriza a más. Fue así que llegó a dar ocho misas en un solo día. Tenía una agenda con día y hora de los lugares a visitar. Asegura que nunca les falló a pesar de los bombardeos y las continuas alerta rojo.
    Una vez ocupada la isla, en la cabecera del aeropuerto se enterró un rosario y se puso la pista bajo la protección de la Virgen. "Los ingleses le tiraron 1.200 toneladas de bombas y ninguna le dio hasta el fin de la guerra, que estuvo operable. El último avión salió de esa pista el 13 de junio a las 20 horas".
    De su diario personal extrae unas anotaciones realizadas el 8 de mayo por un hecho que ocurrió en la misa de la Virgen de Luján. "El soldado telefonista recibe la información de que venían 2 aviones Sea Harrier por el oeste. Correspondía alerta rojo y desbandarnos. Pero el jefe dijo que estábamos en misa y procesión, y no nos iban a detener. Yo no podía dejar mal parado al jefe, porque ese era un acto de fe. Los Sea Harrier no aparecieron nunca".
    Otro hecho que lo marcó ocurrió durante una misa. "En momentos de la consagración, cuando elevo la hostia, veo que viene un Sea Harrier tomando posición para bombardeo. Me arrodillo y le digo a todos lo que tenía en el frente, rodilla a tierra. Cuando estaban en esa posición, la bomba cayó detrás del último hombre, sin herir a nadie".
    Agrega: "Hay dos explicaciones; una de fe y es que seguíamos teniendo protección de la Virgen. En tanto la explicación técnica era que esas bombas de 500 kilos hacen un cráter de 12 metros por 4 de profundidad. Al estallar lo hacen en forma de cono, y por lo tanto la onda expansiva salió en forma de V, sin afectar los que estábamos muy cerca".
  4. gdaniel Forista Nuevo

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    que emocion leer todo esto..
  5. Diego Ruben Administrador

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  6. mendogroso Flanker Wing Commander

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  7. Diego Ruben Administrador

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    En Tumbledown se combatio cuerpo a cuerpo con bayoneta, estimo que el batallon lo niega, porque hoy se lo ve muy cruento y tampoco quieren asumir que tuvieron que llegar a esa instancia por la tenacodad de los combatientes argentinos que les habian hecho agotar la minicion sin poder doblegar su espiritu de lucha, solo en entrenamiento ingles en el combate cuerpo a cuerpo inclino la balanza a favor del invasor.
  8. mendogroso Flanker Wing Commander

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    Se que se peleo con bayoneta. Lo que me extraña es que vayan a negar eso, ya que el ingles tiene una visión de la guerra muy particular. En su mente, ellos son los defensores del imperio, que mantienen la paz y el orden mundial, donde luchan contra seres diabólicos que quieren destruir a la humanidad. Y se enorgullecen de ello, y alardean de que son una especie de raza superior. Aunque en la realidad llevan 1000 años de choreo, piratería, conquista, y saqueo de pueblos pacíficos y poco armados.
    Incluso vivo leyendo de que están ansiosos de que vuelva a haber una segunda guerra por Malvinas. En todos los diarios donde sale algún tema sobre argentina, el pueblo común habla de que: "ojala volvamos a cometer el mismo error para volvernos a dar nuestro merecido".
    Osea que son un pueblo que se enorgullece de la guerra (siempre y cuando sea contra un pueblo en inferiores de condiciones (boludos no son :nofui:)).
  9. Diego Ruben Administrador

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    Un pequeño recuerdo para los valerosos pilotos de los reabastecedores :

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  10. MarioAr Administrador Temperamental

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    El soldado argentino que peleo hasta con un cuchillo contra los Royal Marines


    [IMG]
    Cabo ROBERTO BACILIO BARUZZO - RI 12

    Por su heroísmo en la batalla del Monte Longdon, combatiendo herido por esquirlas de bombardeos en los días anteriores. En dicha batalla el Cabo Baruzzo transportó bajo fuego a lugares seguros a heridos, exponiéndose a sí mismo y arriesgando su vida en varias ocasiones, y continuando la pelea durante dichas maniobras contra infantería enemiga en combate cuerpo a cuerpo hasta agotar munición, e incluso intentando combatir con su cuchillo, hasta caer prisionero ante un pelotón de Royal Marines.

    De todos los suboficiales de Ejército que estuvieron en Malvinas, solo dos recibieron la máxima distinción a que puede aspirar un hombre de armas argentino: la Cruz al Heroico Valor en Combate. Uno fue el soldado paltromieri. El otro, sigue siendo un perfecto desconocido, aún para muchos estudiosos del tema Malvinas. Si uno quiere averiguar por qué le fue conferido tan alto galardón, no se va a enterar ni googleándolo.

    Se trata del cabo Roberto Baruzzo del Regimiento 12 de Infantería de Mercedes. Y vaya si su historia, de ribetes cinematográficos, vale la pena ser contada! Tuve el honor de conocer a Baruzzo, oriundo del pueblo de Riachuelo, Corrientes, en el 2009, cuando el Centro de Ex-Combatientes de esa provincia me invitó a dar allí una charla. Descubrí en él a un hombre de rostro aniñado, sin ínfula alguna, de perfil muy bajo, puro y transparente hasta rayar en la ingenuidad.

    Su unidad había sido ubicada primero en el Monte Kent, para después ser enviada a Darwin. Pero una sección compuesta mayormente de personal de cuadros, con Baruzzo incluido, se quedó en la zona, al mando del teniente primero Gorriti. En los días previos al ataque contra Monte London, los bombardeos ingleses sobre esa área se habían intensificado. El mismo Baruzzo fue herido en la mano por una esquirla.

    En una de las noches, el cabo oyó gritos desgarradores. A pesar del cañoneo, salió de su pozo de zorro y encontró a un soldado con la pierna destrozada por el fuego naval enemigo. Sin titubear, dejó su fusil y cargó al herido hasta el puesto de enfermería, tratando de evitar que se desangrara. Lo peor aún estaba por venir.

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    En la noche del 10 al 11 de junio, estuve observando desde Puerto Argentino el espectáculo fantasmagórico que ofrecía la ofensiva británica. En medio de un estruendo ensordecedor, los montes aledaños eran cruzados por una miríada de proyectiles trazantes e intermitentemente iluminados por bengalas. Se me estremecía el alma de imaginar que allí, en esos momentos, estaban matando y muriendo muchos bravos soldados argentinos. Allí, en medio del fragor, la sección de Baruzzo ya se había replegado hacia el Monte Harriet, sobre el cual los ingleses estaban realizando una acción envolvente.

    Varios grupos de soldados del 12 y del Regimiento 4 quedaron aislados. El teniente primero Jorge Echeverría, un oficial de Inteligencia de esta última unidad, los agrupa y encabeza la resistencia, Baruzzo se suma a ellos y ve a al oficial parapetado detrás de una roca, disparando su FAL. Baruzzo despoja a uno de los caídos británicos de su visor nocturno. “Ahora la diferencia en recursos ya no será tan despareja”, piensa. Con el visor va ubicando las cabezas de los ingleses que asoman detrás de las rocas, y tanto Baruzzo, como su jefe afinan la puntería. Los soldados ingleses, por su parte, los rocían de plomo e insultos.

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    Las trazantes pegan a centímetros del cuerpo del oficial, hasta que finalmente éste es herido en la pierna y cae en un claro, ya fuera de la protección de la roca. Cuando Baruzzo se le quiere acercar, un inglés surge de la oscuridad y le tira al cabo. Y erra el primer disparo, aunque la bala pega muy cerca, pero antes de que pueda efectuar el segundo, Echeverría, disparando desde el suelo, lo abate. Otro inglés le tira a Echeverría, pero Baruzzo lo mata de un certero disparo. Cerca de ellos, el conscripto Gorosito pelea como un león. Los adversarios están a apenas siete u ocho metros uno del otro y sólo pueden verse las siluetas en los breves momentos en que alguna bengala ilumina la zona.

    Echeverría está sangrando profusamente: tiene tres balazos en la pierna. El joven cabo – de apenas 22 años – con el cordón de la chaquetilla del oficial, le hace un torniquete en el muslo. La pierna de Echeverría parece teñida de negro y también luce negra la nieve a su alrededor. El teniente primero dice empero que no siente nada, solo frío. Baruzzo trata de moverlo. Echeverría se levanta y empiezan a caminar juntos por un desfiladero, mientras a su alrededor siguen impactando las trazantes.

    De repente, de atrás de un peñasco, entre la neblina y las bengalas, surge la silueta de un inglés, quien dispara, y le da de lleno a Echeverría. Baruzzo contesta el fuego y el atacante se desploma muerto. Esta vez Echeverría había sido herido en el hombro y el brazo: una sola bala le causo dos orificios de entrada y dos de salida. El teniente primero cae boca abajo y Baruzzo ve que le está brotando sangre por el cuello. “Se me está desangrando!”, se desespera el cabo.

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    Aún hoy, el suboficial no puede hablar de su jefe sin emocionarse: “Él es uno de mis más grandes orgullos. Un hombre de un coraje impresionante. Allí, con cinco heridas de bala, estaba íntegro, tenía una tranquilidad increíble, una gran paz. Con total naturalidad, me ordenó que yo me retirara, que lo dejara morir allí, que salvara mi vida. Me eché a llorar. Como iba a hacer eso? Yo no soy de abandonar a nadie! Y encima a este hombre, que era mi ejemplo de valentía!

    Tenía conmigo intacta la petaquita de whisky que la superioridad nos había dado junto a un cigarrillo; es que yo no bebo ni fumo. Y le di de tomar. “Esto sí que está bueno", me comentó. En cierto momento, no me hablaba más, había perdido el conocimiento. La forma en que sangraba, era una guarangada. Lo cubrí, lo agarré de la chaquetilla y empecé a arrastrarlo”.

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    Súbitamente, Baruzzo se vio rodeado por una sección de Royal Marines del Batallón 42. Sin amilanarse, desenvainó su cuchillo de combate, pero uno de los ingleses con el caño de su fusil le pegó un ligero golpe en la mano, como señalándole que ya todo había terminado. Baruzzo, cubierto de pies a cabeza con la sangre de Echeverría, dejó caer el arma. Al amanecer, al ver que no tenía heridas graves, sus captores le ordenaron que, con otros argentinos, se dedicara a recoger heridos y muertos. “Yo personalmente junté 5 ó 6 cadáveres enemigos”, me cuenta Baruzzo. “Pero en internet los ingleses dicen que en ese combate sólo tuvieron una baja!”

    Echeverría fue helitransportado por los británicos al buque hospital “Uganda”, sobrevivió, recibió del Ejército Argentino la medalla al Valor en Combate y hoy vive con su mujer y dos hijas en Tucumán (la menor tenía dos añitos en el 82). Baruzzo también tiene dos hijas, a las que bautizó Malvina Soledad y Mariana Noemí, y vive en su Corrientes natal.

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    El soldado argentino que peleo hasta con un cuchillo

    En su pago chico ha tenido un par de halagos que merecía: hay una calle con su nombre y hasta le fue erigido un busto en vida. Pero aún así, nadie repara en su existencia, ni conoce su proeza. Poco después de la guerra, el 15 de noviembre del 82, Baruzzo recibió una carta del teniente primero, donde éste le agradece su “resolución generosa y desinteresada, su sentido del deber hasta el final, cuando otros pensaron en su seguridad personal.

    Toda esa valentía de los “changos”, son suficiente motivo para encontrar a Dios y agradecerle esos últimos momentos. Pero, así Él lo decidió, guardándome esta vida que Usted supo alentar con sus auxilios”. El oficial le cuenta que lo ha propuesto para la máxima condecoración al valor y le manifiesta su “alegría de haber encontrado un joven suboficial que definió el carácter y el temple de aquellos que forman Nuestro Glorioso Ejercito, y de los cuales tanto necesitamos”.

    Personalmente, Baruzzo volvió a encontrarse con Echeverría recién 24 años después de aquella terrible noche. Ambos lloraron, el oficial le mostró sus heridas, dijo que el cabo había sido su ángel de la guardia, y le regaló una plaquetita, con la inscripción: “Estos últimos 24 años de mi vida testimonian tu valentía”. También le contó que en el buque-hospital los médicos británicos dejaron que le siguiera manando sangre un buen rato, para que así se lavara el fósforo de las balas trazantes.

    “You have very good soldiers” (“Usted tiene muy buenos soldados”), le espetaron los militares ingleses al ensangrentado teniente primero. Un reconocimiento que la sociedad argentina, en pleno, aún le debe a Echeverría, a Baruzzo, a Gorosito, a Pinzos y a tantos otros callados y acallados héroes de Malvinas.


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    ECHEVERRÍA y BARUZZO. El reencuentro 24 años después.



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  11. COMPASS U.M. (Ultimate Moderator)

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    Escuchar el testimonio de este héroe es algo que deja la boca seca a cualquiera; en el programa de Fantino donde lo escuché había otros 3 VGM condecorados y todos terminaron quebrados luego del relato; las lágrimas se les escapaban aunque quisieran salir del paso con comentarios chistosos.

    Ser testigos de este tipo de momentos que valen oro, y que deben formar parte del presupuesto educativo del país, es impresindible en esta época de fragmentación -forzada maliciosamente por el gobierno- en la que vale más un colectivo político que el colectivo nacional; en donde, muy a pesar de los slogans vacíos de "la Patria es el otro", al otro se lo ve en realidad como "el enemigo", palabras dichas por la voz de la conciencia oficialista como lo es la sra Bonafini -así como lo fué D'Elía en su momento, hasta que le bajaron la cortina...-, quien desnuda impúdicamente el alma de esta corriente política.

    El ejemplo de sacrificio y amor al prójimo; el respeto por el valor de un jefe, que se lo supo ganar con grandeza antes que con prepotencia, el asumir el desafío ante la disyuntiva de sobrevivir pero ser menos de lo que debiera si no se enfrentaba a la muerte en defensa de los suyos; vivir con el peso de no haber hecho lo que debía o jugarle un "mano a mano" a la muerte, apostando la propia vida a cambio de la de sus camaradas... pero a la muerte le tembló la mano... y no pudo.

    A la suerte hay que ayudarla, y es así en cualquier circunstancia; quizás un poco de mezquindad o un gesto de cobardía y no hubiera sido suficiente para ser perdonada su vida por parte de quien bien podría haberlo matado allí mismo... ¿que diferencia haría un argentino muerto más o menos?
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  12. COMPASS U.M. (Ultimate Moderator)

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    La voz del "Perro" Cisnero expresando su frustración por no estar en Malvinas al mismo tiempo que sus camaradas comandos; la voz de un hijo de la Patria, ansioso por defenderla... San Martín no podría estar menos orgulloso de él, como de tantos otros héroes modernos, que de Cabral, Lavalle o Pringles.



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