El flagelo del crimen organizado y el narcotráfico.

Tema en 'UNASUR y CRUZ DEL SUR' iniciado por Mistery, 26 Sep 2013.

  1. Mistery Moderador

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    Mercados, crimen organizado y seguridad pública

    Los negocios del crimen han conseguido influenciar los mercados legales activando poderosos controles sobre ciudades y poblados enteros.

    [IMG]

    De acuerdo con La sociedad abierta y sus enemigos de Karl Popper [1], los enemigos de la sociedad sustentan discrepancias doctrinales. Sean marxistas radicales o liberales moderados sus ideologías son puestas al servicio de una causa que conciben como justa. Esto se supone correcto todavía unas décadas después de la Segunda Guerra Mundial; sin embargo, en la actualidad los enemigos de la sociedad no requieren doctrinas ni causas, ni principios; después del 11S, la escalada de amenazas de Al-Qaeda y redes terroristas exponen a todas las ciudades del mundo al máximo riesgo. Popper estimaba países y estados bajo la amenaza de regímenes totalitarios, ahora, sin embargo, la amenaza proviene de organizaciones criminales, mafias, agrupaciones de autodefensa, sicarios, paramilitares o delincuentes comunes. El sueño autoritario del régimen único ha sido reemplazado en nuestro tiempo por mercados de violencia, drogas, carteles; los enemigos se han multiplicado y nuestro miedo es generalizado. El enemigo es agazapado.

    Mercados

    Los mercados del crimen organizado han crecido en redes que se extienden globalmente; agencias de protección privada, carteles, bandas o pandillas que proveen servicios y bienes [2]. Con las economías legales coexisten capitales financieros en apuestas, drogas, moteles, trata de blancas o préstamos irregulares. La organización de los Zetas en el Estado de Michoacán, Mexico, o los Rastrojos en el Norte del Valle, Colombia, conforman el relevo generacional de los grandes carteles del narcotráfico que predominaron durante los años ochenta y noventa [3]. Estas organizaciones trabajan con mercados de violencia dirigiendo sus servicios hacia una demanda creciente por seguridad privada, microtráfico y extorsión; su escala desciende actuando en barrios de las ciudades como autodefensas comunitarias; o asciende hacia estratos pudientes de la sociedad, dominando también la geografía de los mercados internacionales de drogas [4].

    El crimen organizado existe porque provee bienes y servicios que la gente demanda; en territorios disputados como Sinaloa, Monterrey o Guadalajara, Mexico, hasta el año pasado, la organización de los Zetas dirigía prácticamente la economía y la seguridad de pequeños y medianos comerciantes; sus servicios de seguridad y provisión de drogas en mercados locales tiene semejanza con los bienes y servicios ofrecidos para el sicariato de Rastrojos y Urabeños en Antioquia y el Valle del Cauca, Colombia. Estos mercados de violencia no dependen ni se concentran en las víctimas, sino en clientes que interactúan con ellos mediante un sistema condicionado de pagos. Los negocios del crimen han conseguido influenciar los mercados legales activando poderosos controles sobre ciudades y poblados enteros, como es el caso de Los Caballeros Templarios en el estado Michoacán.

    Aunque existen relaciones entre el crimen organizado y la delincuencia común, es importante subrayar diferencias [5]. En México las acciones del gobierno de Calderón contra los carteles entre 2011 y 2012, lograba desmantelar algunos como La Mano con Ojos, el Cartel Independiente de Acapulco o La Resistencia. Si un ladrón callejero o un sicario desaparecía nadie parecía extrañarlo, en cambio, carteles u organizaciones que desaparecen dejan un vacío que su clientela extraña; el mercado por demanda de servicios en seguridad o distribución de drogas se disputa entonces por la competencia. Delincuencia común, bandas como Los 300 o La 28 en un municipio con 300.000 habitantes como Palmira (Valle, Colombia), conforman el bajo mundo de la delincuencia común, sus integrantes no dirigen los mercados de violencia. Quienes orquestan el crimen organizado tienen poder e influencia política, también hacen parte de redes y jeararquías con autoridades reconocidas; la delincuencia común se limita al trabajo sucio, mientras sus patrones determinan las condiciones de tiempo y lugar [6].

    Monopolios / Oligopolios

    Sobre estos mercados de violencia no tenemos una definición basándonos en relaciones simples, pero hay una característica general al relacionarlos con la forma como se representan; como la imagen del extorsionista en la época de los mercados negros en Estados Unidos. Sus características normalmente vienen asociadas con el término "sociedad". Thomas S. Schelling prefiere relacionar esta clase de estructuras organizadas con el concepto de "gobierno", un rasgo que denota mayor exclusividad; o más específicamente con monopolios [7]. Mediante el control monopólico, el crimen organizado no sólo extiende sus territorios de poder, sino que logra acuerdos para destruir la competencia; no sólo pretende tener influencia local compartida, sino influencia exclusiva en poblaciones que están bajo su jurisdicción; en tal sentido, los mercados violentos funcionan monopólicamente en los mercados locales, siendo inescrupulosos, explotadores, sin principios, despiadados y codiciosos. Las disputas en Michoacán, Mexico, o el Norte del Valle, Colombia, suceden en esta dirección.

    Estas características se encuentran en los gobiernos bajo la forma de soberanía; en este sentido, si una organización pretende gobernar el bajo mundo se espera que primero logre la autoridad exclusiva o al menos la autoridad jurisdiccional, territorial, que sea estable con otras "soberanías", de forma que juntos conformen jerarquías sin competencia. Paramilitares y guerrillas acordaron zonas de influencia durante la guerra que libraron por la geografía del Caribe y el Pacífico en Colombia durante los años noventa. El crimen organizado es crimen con estructuras monopólicas; lo que distingue la delincuencia común de los usureros o de los propietarios de juegos de azar, no es que los primeros roben lo que tenemos y los otros vendan lo que queremos, es que nunca se sabe que la delincuencia común luche contra otras bandas o pandillas por el control de una zona. Los delincuentes comunes tienden a unirse con otros para realizar sus actividades, e incluso negociar con la policía para que les permita un margen de acción que garantice su seguridad en caso de confrontación con otras bandas. Esto hace diferente al crimen organizado por cuanto se relaciona con prácticas de robo en escala ascendente [8].
    ¿Por qué estructuras, aparentemente organizadas en monopolios, tienden a compartir el mercado de un negocio, mientras otro tipo de organizaciones que poseen negocios con más competencia, hacen un mayor esfuerzo por destruir o eliminar a la competencia y obtener el control exclusivo? Esto se explica, al menos parcialmente, porque hay negocios que tienden más al monopolio que otros, estos se diferencian de aquellos mercados competitivos por cuanto tienen rasgos como la tecnología, el mercado, la demanda del consumidor y datos personales (o de organización). Además cumple con requerimientos legales y financieros para hacer que su negocio (ampliado) obtenga el dominio del mercado [9].

    Esta tendencia oligopólica en los mercados es una analogía para caracterizar al crimen organizado; mantener el dominio en los mercados de violencia es más barato que incurrir en guerras entre las mismas organizaciones; estabilizar fronteras territoriales (fronteras invisibles) es preferible a entrar en confrontación con otras bandas criminales. Donde no hay autoridad de gobierno o donde el gobierno local se dedica a los negocios, una amplia oferta de carteles puede ser la estrategia ideada para evitar la disputa violenta por rutas o territorios y poblaciones [10].

    El crimen organizado invierte dineros derivados del narcotráfico en pequeños poblados. Ante las limitaciones de visibilidad en ciudades capitales como Bogotá, Sao Paulo o Ciudad de Mexico, los carteles concentran sus operativos en fuentes de la economía local como los juegos de azar, préstamos ilegales, tratado de blancas y cadenas de moteles; las disputas territoriales por estos mercados fomentan alianzas con poderes municipales, políticos y miembros influeyentes de la fuerza pública, policías federales o soldados en posiciones de mando. Grandes organizaciones como Los Zetas, luego de la captura de su capo principal, son sucedidas por redes criminales, Los Caballeros Templarios, en una geografía estratégica del Norte de México, la frontera de Nuevo Laredo, clave para los mercados del narcotráfico en Estados Unidos.

    Guerras a nivel local

    Stathis Kalyvas ha originado la hipótesis sobre estas lógicas: "La guerra civil se define como un combate armado dentro de los límites de una entidad soberana reconocida, entre partes sujetas a una autoridad común al comienzo de las hostilidades" [11]. Observemos que no se relacionan en concreto estados soberanos ni fronteras delimitadas por una geografía física; en la perspectiva de Kalyvas la soberanía opera sobre condiciones que pueden estar gobernadas por estados o por organizaciones paraestatales. O bien pueden coexistir soberanías compartidas entre zonas dominadas por agencias del gobierno y organizaciones, como sucede en Sinaloa, Michoacán, Mexico; Norte del Valle o el Catatumbo en Colombia.

    En el micronivel la guerra por territorios propone controles al mercado minorista. Tráfico de estupefacientes, comercio de marihuana, contrabando, ventas ambulantes, vigilancia privada o servicios de espionaje con empresas de taxis (motorratones). Las redes del comercio ilegal pueden mezclarse con expresiones formales del comercio, como en el caso de san andresitos en Colombia; las mercancías pueden variar para una clientela dispuesta a comprar y consumir por precios que siempre están por debajo del mercado legal. Estudios recientes permiten conjeturar que la economía de las guerras en el micronivel entran en competencia con las economías ordinarias en las ciudades. La guerra por territorios entre carteles ha sido escalonada por controles que varían entre rutas del narcotráfico y dominio del mercado local al pormenor.

    Una mirada microfundacional de la violencia ayuda a comprender formas híbridas que combinan el narcotráfico y el crímen; el narcotráfico y lucha insurgente; el narcotráfico y el paramilitarismo, o el narcotráfico y la seguridad. Del mismo modo que podemos discriminar distinciones en las estructuras y la evolución que tienen los carteles de las drogas. Las guerras que se disputan por mercados del narcotráfico en la frontera mexicana no es separable de las guerras por mercados del microtráfico en ciudades como Río de Janeiro o Cali. Las violencias suscritas no son casualidades, tampoco tienen una única causa común, pero sus ramificaciones poseen cierto aire de familia.

    [Este artículo continúa en otra entrega]

    Referencia:
    [1] The Open Society and Its Enemies, 1945.
    [2] Collier, Paul, V.L. Elliott, Havard Hegre, Anke Hoeffler, Marta Reynal-Querol, and Nicholas Sambanis. 2003. Breaking the Conflict Trap: Civil War and Development Policy. Washington, DC: World Bank and Oxford University Press.
    [3] La investigación en Mexico tiene entre sus expositores a Eduardo Guerrero, véase Nuevas coordenadas de la violencia.
    [4] Grossman, Herschel I., and Minseong Kim. 2006. "Predation and Accumulation". Journal of Economic Growth 1: 333–351.
    [5] Justino, Patricia. 2006. "On the Links between Violent Conflict and Chronic Poverty: How Much Do We Really Know?". Households in Conflict Network Working Paper 18, July.
    [6] Skaperdas, Stergios. 2008. "Economics and Conflict: The Dark Side of Self-interest and its Governance as Economic Activities".
    [7] Schelling, Thomas C., "Bargaining, Communication, and Limited War", Conflict Resolution, Vol. 1, No. 1. (Mar., 1957), pp. 19–36.
    [8] Kaldor, Mary. 1999. New and Old Wars: Organized Violence in a Global Era. Cambridge: Polity.
    [9] Collier, Paul, V. L. Elliott, Havard Hegre, Anke Hoeffler, MartaReynal–Querol, and Nicholas Sambanis. 2003. Breaking the Conflict Trap: Civil War and Development Policy. Washington, DC: World Bank and Oxford University Press.
    [10] Gutiérrez Sanín, Francisco. 2004. "Criminal Rebels? A Discussion of Civil War and Criminality from the Colombian Experience". Politics & Society 32 (2): 257–85.
    [11] Kalyvas, Stathis N. 2006. The Logic of Violence in Civil War. New York: Cambridge University Press.

    Por Fernando Estrada. Sur1810
  2. Diego Ruben Administrador

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    Estas organizaciones delictivas, mueven semejante volumen de dinero que tienen el poder para negociar o exigir casi cualquier cosa al poder poder politico, durante los '80 muchos se vendieron a sus pedidos, hoy se arrepienten, ya que lograron una acumulacion de poder muy dificil de controlar.
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  3. Mistery Moderador

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    La Argentina y las etapas del narcotráfico


    Un especialista en criminología, Klaus von Lampe, ha identificado por lo menos 150 definiciones de crimen organizado. Autores, países, entidades nacionales e instituciones multilaterales definen de diversa manera ese fenómeno. Estamos, entonces, ante un concepto abierto a la controversia. Sin embargo, existe un relativo acuerdo respecto de las fases de evolución de la criminalidad organizada.


    En ese sentido, un influyente trabajo de Edwin H. Stier y Peter R. Richards de 1987 ( Strategic Decision Making in Organized Crime Control: The Need for a Broadened Perspective ) constituye una buena guía para observar y evaluar cómo se despliega el crimen organizado a través de tres estadios diferenciados. Si no se aborda en la etapa correspondiente un conjunto de políticas y prácticas para frenar el crimen organizado, la siguiente fase avanzará. Esto resulta clave para entender problemas como el del narcotráfico.

    ¿Cuáles son esos tres estadios? Existe una fase inicial "predatoria". En esta etapa el territorio y su control son fundamentales. Ello obedece a varias razones: deben manejar uno o varios bienes ilícitos en un espacio físico seguro; deben afianzar las rutas para el transporte de dichos bienes; deben tener acceso a mercados para realizar sus productos, y deben proveerse de ámbitos de protección personal. El territorio dominado es esencial para defender el negocio ilegal; eliminar competidores; obtener influencia sociopolítica, y garantizar la supervivencia física.


    En dichos territorios hay diversas formas de violencia que al principio son esporádicas y después se incrementan. Por una parte, está la rivalidad entre grupos criminales, que genera disputas. Esta forma de violencia no pareciera interesarles mucho ni al Estado ni a la sociedad, prevalece la lógica de "que se maten entre ellos". Por otra parte, está la cooptación forzada, la amenaza sugerente o la ejecución directa de algunos actores que, a nivel municipal o provincial, tienen cierto poder: intendentes, jueces, policías, entre otros. Esta forma de violencia inquieta, pero no alarma demasiado, la lógica prevaleciente, tanto institucional como social, es "no hacer muchas olas". Y, por último, está el atentado contra algún funcionario público o un líder político: en ese momento surge la lógica de "hay que hacer algo".


    Todo lo anterior muestra un notable avance del monopolio privado de la fuerza; lo cual pone en evidencia el debilitamiento del Estado. Sin embargo, no se trata de un Estado inerme. Con capacidades estatales básicas se puede hacer frente al desafío y eludir que éste transite a la etapa posterior. Por ejemplo, robustecer la justicia, la inteligencia y la policía resulta imperativo. Someter a reformas periódicas los cuerpos de seguridad es crucial. Contar con información y estadísticas bien elaboradas es un requisito indispensable para tener un diagnóstico realista. Apuntar al desmantelamiento material -finanzas y tecnología- de los grupos criminales es primordial.

    Pero si nada de eso ocurre, no es sorpresivo que se arribe a la segunda etapa: la "parasitaria". A esa altura, la influencia política y económica de la criminalidad aumenta notoriamente. Esta fase no sólo muestra la mayor inserción del crimen organizado, sino también tres dinámicas preocupantes: su "legitimación", "proliferación" y "democratización". Por legitimación se entiende el creciente nivel de aceptación y reconocimiento de dicha criminalidad por parte de la sociedad. Por ejemplo, en el caso del narcotráfico, sus dineros son aceptados por amplias franjas sociales, sus modos de vida fastuosos no son cuestionados y su visibilidad en ámbitos típicos de las elites no despierta rechazo. Por proliferación se entiende la diversificación de sus inversiones; en particular en emprendimientos legales, tanto en el campo como en las ciudades. Y por democratización se entiende la multiplicación de emporios criminales, desde grandes carteles hasta cartelitos y desde organizaciones jerárquicas clásicas del estilo mafioso hasta estructuras reticulares más sofisticadas. Todas estas formas combinan violencia, cooptación y corrupción.


    A esa altura, el Estado debe responder a un asunto de gran envergadura. El Estado necesita, con urgencia, una estrategia integral de contención del crimen organizado. Pero ¿tiene la voluntad, los recursos, la capacidad? Si los tuviera, debería contar con una sociedad dispuesta a deslegitimar el avance de la ilegalidad, procurar un alto grado de cooperación internacional ante un fenómeno que se ha tornado transnacional y desplegar una política de largo plazo sin esperar milagros.


    Si todo lo último no aconteciera, entonces lo más probable es que se ingrese al estadio final: el "simbiótico". En esta fase se manifiesta el afianzamiento de la criminalidad y el sistema político y económico se vuelve tan dependiente del "parásito" -esto es, del crimen organizado- como éste de la estructura establecida. La frontera entre lo lícito y lo ilícito, entre lo legítimo y lo ilegítimo se torna opaca y el Estado de Derecho mismo se diluye. En esta etapa tiende a ocurrir lo que denomino pax mafiosa . Un país no es plenamente capturado por el crimen organizado, pero en muchas regiones y provincias la simbiosis permite la consolidación de una nueva clase social -a nivel local- con aptitud y decisión de establecer un orden en ese espacio ante la desorientación de las elites dirigentes y la fragilidad estatal. No se trata de un modelo de ocupación del Estado central, sino de un tipo de pax en que una clase social maximiza su poder en los claroscuros de la intersección entre el Estado, la sociedad y el mercado.


    Llegada a la última fase es poco probable que se produzca una reversión completa e inmediata mediante un inesperado conjunto virtuoso de políticas públicas. En la evolución narrada, el crimen organizado de la primera y la tercera fase no es el mismo. En el estadio "predatorio" hay pandillas e incipientes grupos criminales de tipo empresarial. En el estadio "parasitario" hay modalidades diversas de crimen organizado cada vez más entrelazado internacionalmente. En el estadio "simbiótico" hay claros indicios de que de aquellas bandas emergentes son parte del pasado, ahora despunta una clase social consolidada que tuvo su soporte original en los negocios ilícitos, pero que ya tiene nexos profundos y decisivos con la economía legal y el sistema político. En la primera etapa se estaba ante un hecho criminológico; en la tercera se afirma una cuestión sociológica.


    La Argentina debe tener en claro en qué punto de este desarrollo se encuentra.



    Por Juan Gabriel Tokatlian. La Nación.com
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  4. COMPASS U.M. (Ultimate Moderator)

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    "La Argentina debe tener en claro en qué punto de este desarrollo se encuentra."

    Más que como un planteo, esta frase debiera tomarse como una denuncia respecto de lo que esta administración ha venido trabajando sobre el tema narcotráfico y delitos asociados tales como el lavado de dinero y la corrupción policial y/o política, obligando a cuestionarnos nuestra capacidad semiológica; debo reconocer que, -no se por que razón- me causa escozor, rechazo o incluso repugnancia escribir "nuestro gobierno"; será quizás que el significado que tal palabra tiene para mí difiere en un todo con lo que observo en el desempeño de nuestros "administradores" y, básicamente, se focaliza en la ejecutividad, otro concepto con el cual me encuentro en conflicto en este caso...

    La "ejecutividad", que es una idea asociada a la de "gobierno", al menos en el universo ideal, dista mucho de tener entidad en una -nuevamente- "administración" que no tiene idea de lo que pretende casi en ningún área concreta sino que su "lucha" está concentrada en enfrentarse a dragones, grifos, elfos, hadas, el Ekeko, manifestaciones demoníacas y toda entidad del plano astral, espiritual y o sarasarasarasal; en el plano real vemos que un día dicen una cosa y al poco tiempo dicen -y/o hacen- otra o, peor aún, un funcionario expone una opinión o un análisis sobre un asunto específico, demostrando una seguridad sobre el mismo, que luego es contradecido por otro, incluso de menor rango, o por algún "comisario político" o, finalmente, por la mismísima presidentE, sólo que a puertas cerradas; resultado: "hoy puedo acusarte pero mañana puedo hacer lo mismo por lo que hoy te acuso y si denuncias esa situación puedo acusarte entonces de desestabilizador".

    En el plano fantástico tenemos una lucha contra entidades que nos acosan con malingnos propósitos, contra el mal de ojo que los envidiosos del mundo nos echan por vivir en el país más maravilloso, tenemos un capítulo destinado a ver quien tiene la razón sobre el sexo de los ángeles, otro a definir si es primero el huevo o la gallina y otro a dar término al cuento de la buena pipa, en todos esos asuntos estamos avanzadísimos, todas nuestras energías están apuntadas a lograr el éxito en esas batallas fundamentales para la subsistencia de nuestra Patria; eso sí... el narcotráfico es una batalla que parece estar en la lista de espera, hay cosas mucho más importantes para solucionar antes.

    Saludos
  5. Mistery Moderador

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    Totalmente de acuerdo...

    Pero acá estamos, con Rossi diciendo que hay narcotráfico que produce droga en el país, con Berni diciendo que está delirando y que acá no se produce nada (admitiendo franca pero tácitamente que somos un colador, cuestión que entonces se la ignora y oculta del relato donde decimos que Argentina está blindada frente al narcotráfico y el granizo de estupefacientes que nos cae a diario) para que el señor Capitanich diga que "son diferentes puntos de vista"... Así estamos desgobernados por estos paracaidistas políticos... Qué más decir.

    Es como todo, no existe la inseguridad pero queremos 100.000 policías SÓLO en el Conurbano (sin contar Gendarmería)... No hay inflación pero hay un 44% de aumento interanual, y sólo porque el FMI presionó, no hay corrupción porque investigar los mails de Jaime es ilegal (donde literalmente se mofaban de robarse hasta los frenos de los trenes)...

    Cómo necesito un Tsunami para que me diga que estoy equivocado... Lo extraño.
  6. PanZZer Colaborador Peso Pesado

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    Hacen falta mas que 100000, en el conurbano vive un tercio de la población del pais, con una infraestructura inadecuada y una estructura social un tanto deteriorada.
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  7. MarioAr Administrador Temperamental

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    Viendo como esta la violencia actualmente y el accionar de los delincuentes, casi con impunidad total, y como esta creciendo la accion de la gente buscando justicia propia, creo que este tema le va a causar mas problemas a Kretina que cualquier otro... Se vienen tiempos violentos...
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  8. Delfinicus Forista Destacado

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  9. diazpez Administrador

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    Mi granito de arena moderada en el asunto.
    Una cosa es el legítimo derecho a defensa. Está consagrado en la Constitución, está reglamentado por el Derecho Penal. Esa defensa es legítima y legal dentro de los cánones que la ley impone.
    Otra cosa es el juicio sumarísimo en banda que propone un linchamiento.
    Entiendo que la sociedad esté cansada, entiendo que cueste ver salir a un ladrón atrapado in fraganti 14 horas después de ser detenido.
    Pero el delito se combate con más fiscales. Con una justicia que funcione. Con la noción que quien comete un delito, va preso. Y va adentro, con todas sus garantías constitucionales.
    Porque lo que nos diferencia del delincuente es justamente eso: el apego a la ley. Y la delegación del uso de la fuerza en el estado.
    Acá falla el estado, con su silencio. Con su ausencia.
    Pero el ojo por ojo nos va a dejar ciegos más temprano que tarde. Y un día, la turba iracunda se va a confundir. Y va a matar un inocente.
    Y cuando llegue ese día, otra turba iracunda clamará venganza.
    Y va a ser muy tarde. Para todos.

    Quien me lee sabe que no soy K. Lejos de eso. No defiendo chorros, no cobro planes. Me rompo el totó laburando, me pusieron una pistola en la cabeza para afanarme. Así que el argumento "hay que ver que decíssi te roban a vos o a un familiar" para mí no es válido. Es imposible legislar desde la víctima. En la semana posterior al choreo, a haber quedado a merced de que dos hijos de **** tuvieran o no ganas de matarme a mí, a mi mujer, de entrar a mi casa, de llevarse a alguno de los dos, obviamente que no podía pensar en la legalidad, en el principio de inocencia y de las garantías constitucionales. Pero trasladar situaciones personales llenas de pasión a una posición política es un error.

    Sigo creyendo que de esta crisis de representatividad del estado, nos saca el estado. Nos sacamos nosotros. Con la ley en la mano.
    Reclamemos que el turro que roba hoy no salga mañana. Que el peso de la ley caiga sobre él. Y que caiga sobre todos aquellos que atentan contra nuestros derechos. Los de todos. Hasta los del delincuente. Nos debemos eso como sociedad. Basta ya de azuzar el Leviatán.

    No retrocedamos 500 años. No resignemos el principio de inocencia. Base de nuestro ordenamiento social. No seamos giles.

    Saludos,
    Diazpez.-
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  10. Tordillo_c222 Colaborador

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    Estimado, aceptando como cierto y correcto lo que usted dice, me permito el siguiente planteo:

    ¿Que pasa si yo como victima de un asalto, luego de "detener" al delincuente con la ayuda de un grupo de terceros determino que el delincuente me identifico y puede volver otro día a matarme? ¿que pasa si alguien del grupo lo mata motivado por el mismo miedo?.

    Porque es claro que en ese momento no representa peligro, pero 24 hs después puede estar libre y armado, preparado para la venganza contra quienes lo detubieron.

    Entonces, ¿cuando un delincuente deja de ser una amenaza para propios o terceros?, ¿cuando finaliza la defensa propia?

    Saludos.
  11. COMPASS U.M. (Ultimate Moderator)

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    A ver si me sale...

    Me gustaría exponer algunas observaciones, que si bien tienden hacia el mismo objetivo de condenar la irracionalidad, se detienen en aspectos que en estos días se están tratando con una superficialidad y cobardía que merecen ser denunciadas, mayormente por parte de los políticos televisivos y de los comunicadores, eventual y convenientemente circunspectos, según el contexto dado:

    Va de suyo que la reacción de violencia homicida en pago de la ofensa recibida es inaceptable... punto final.

    Más allá de eso sólo se trata de que el eventual cronista, denunciante, relator, recurra al vano ejercicio de mostrarse ante la audiencia como el más "políticamente correcto" de los ciudadanos, condenando encendidamente la aberración presenciada... listo entonces... ¿se solucionó algo con eso?

    Y vuelvo a la idea de la "cobardía": la mayoría de los analistas buscan el efecto facilista de exponer y atacar los síntomas, y apenas sacan las uñas para arañar la superficie de la pústula, cuidando de no perforarla en el proceso, es por eso que apelan a las fórmulas de ocasión para enunciar y denunciar: "esto no es del siglo XXI", "no se puede retroceder a la barbarie"; "¿quien es mayor delincuente, el que robó o el que mató al ladrón por venganza?", "eso pasa porque el Estado está ausente"; y otra vez surge la misma pregunta... ¿ya está todo arreglado entonces?

    No es conveniente meter el dedo en la llaga infectada y revolver el pus, hurgar en la carne putrefacta y maloliente, es un espectáculo que la mayoría rechazaría presenciar; es por eso que en la televisión y demás medios sólo se saca la foto de la superficie, no sea cuestión de herir susceptibilidades o parecer demasiado duro en las denuncias, justo en medio de una época en la que ser crítico es convertirse en "opositor", y ser opositor es sinónimo de ser "enemigo", mereciendo en consecuencia la condena y el linchamiento mediático... valga el paralelismo con la realidad de las calles.

    En una era de garantismo desenfrenado, de justificación sociológica del delito, de victimización del ladrón/asesino/violador, degradado este a la condición de sub-humano por una sociedad cruel, competitiva y amoral, consumista y exitista, que le niega cualquier alternativa para desarrollarse e integrarse dignamente al conjunto, limitando sus opciones a la mendicidad o al delito, no hay forma convincente de denunciar al hombre, de exponerlo como un todo en sí mismo, que no depende del otro para ser; que no depende ni de su lugar en la escala social o de su trabajo o educación para ser "bueno" o "malo" a los ojos del prójimo; el dilema moral es el mismo, sea en la villa o en la oficina del CEO de una multinacional... se trata del maldito ser humano, imbéciles!!!

    Pero desnudar al hombre del contexto en el que, conveniente y justificadoramente, se lo presenta para atenuar o intensificar la condena de acuerdo al enfoque es un ejercicio de cinismo inaceptable a los ojos de los que viven a flor de piel la psicodélica experiencia humana, de los piadosos defensores de ángeles tropezados; el reducir el análisis a la elemental dialéctica bien vs mal en el alma del hombre... es de nazis...

    Pues bien, cínico es el pretender que el rico "malo" es irredento hijo de Satán y que el pobre "malo" podría ser Jesús desorientado, necesitando de una mano salvadora que lo regrese amorosamente al buen camino; y aquí entra el ying-yang en acción: el 99,9% de los ricos son neutros, buenos o muy buenos, así como el 99,9% de los pobres; es una minoría aplastante la que actúa contraria a las reglas generales, tanto arriba como abajo, lo demás es sólo la forma en que el contexto le presenta la oportunidad de hacer el mal y de la fortaleza para negarse a ello.

    Está en cada hombre y mujer el no hacer el mal como primer mandamiento, no ya religioso sino humano, social, existencial, luego existen infinidad de factores que influyen, desvían o corrigen, afectan positiva o negativamente, atacan o protegen, deterioran o fortalecen la conciencia de lo que es correcto o incorrecto...

    Pero como el Estado no puede llegar al significado último de las cosas; el Estado no es Dios... porque no lo sabe todo ni lo entiende todo, muchísimo menos dentro de cada ser individualmente como para ejercer la indulgencia ni el perdón "porque sí"; el Estado es simplemente una organización burocrática administrativa; quien pretenda ejercer la función pública con vocación de divinidad en lugar de aceptar la dualidad moral de la condición humana y actuar en el sentido del bien común, siendo consecuente con esa realidad invariante, estará equivocado... está equivocado.

    Y sólo estamos hablando del principio, del presupuesto elemental para encarar el "trabajo de campo" sobre la realidad que nos toca como sociedad y definir quienes y como revertirán esta espiral descendente hacia la que nos empujan, no los delincuentes sino sus justificadores, que pretenden igualarnos sin mérito, sin castigo...

    Saludos
  12. Tordillo_c222 Colaborador

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    Estimado, cuando yo era chico nunca me falto la comida pero estabamos muy cerca de que falte.
    Fui a escuela pública y en ella aprendí la profesión que hoy practico para poder tener una vida digna (especialmente una moralmente digna).

    No siempre la culpa es de la sociedad.
    Cuando veo un pibe de 4 años pidiendo monedas la culpa no es de la sociedad (principalmente), es de los padres (o tutores) y del estado por permitir que el chico en vez de estudiar y disfrutar de su niñes esté mendigando.
  13. COMPASS U.M. (Ultimate Moderator)

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    Justamente es lo que traté de exponer, que no es así como nos quieren hacer ver, sino que está en cada uno la decisión de portarse bien o no, más allá de su contexto.
  14. diazpez Administrador

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    Ahí está el asunto, amigazo.
    Si usted es víctima de un asalto, usted denuncia el asalto. Si el asaltante está reducido, se lo lleva la policía. Con su denuncia, interviene el fiscal de turno. El fiscal averigua los datos personales del deluncuente, y eleva la causa, con sus observaciones, a un juez de garantías. Si el juez evalúa las observaciones del fiscal y determina que el delincuente representa un peligro para la sociedad, o puede obstaculizar la investigación, o puede fugarse, le dicta una prisión preventiva. Si no se dan esas condiciones, recibirá una excarcelación, y esperará su juicio en libertad. Estará imputado en un delito, y tendrá la posibilidad de defenderse en un juicio. De más está decir que si fue detenido in flagrante delito, la va a tener complicada en la etapa probatoria. Tendrá sentencia, y será culpable, o no. Pero hasta un minuto antes de la sentencia, es inocente.

    Si el delincuente lo identificó, y ud cree que eso representa un peligro para su seguridad personal, lo expone ante el mismo fiscal que intervino en el caso. El fiscal incluirá su situación personal en la elevación de la causa, y el juez dispondrá de una consigna policial para su seguridad.

    Si alguien lo mata motivado por el mismo miedo... se lo lleva la policía. Interviene el fiscal de turno. El fiscal averigua los datos personales del delincuente (porque quien mata a otro comete un delito), y eleva la causa, con sus observaciones, a un juez de garantías. Si el juez evalúa las observaciones del fiscal y determina que el delincuente representa un peligro para la sociedad, o puede obstaculizar la investigación, o puede fugarse, le dicta una prisión preventiva. Si no se dan esas condiciones, recibirá una excarcelación, y esperará su juicio en libertad. Estará imputado en un delito, y tendrá la posibilidad de defenderse en un juicio. De más está decir que si fue detenido in flagrante delito, la va a tener complicada en la etapa probatoria. Tendrá sentencia, y será culpable, o no. Pero hasta un minuto antes de la sentencia, es inocente.

    Respondiendo a sus preguntas, un delincuente deja de ser una amenaza para la sociedad cuando el sistema judicial existente funciona. La defensa propia finaliza cuando usted anula una amenaza inmediata a su integridad física y personal. Usted puede hacer uso de su derecho a defensa cuando puede repeler con una fuerza proporcional a la amenaza inmediata. No se aplica el concepto de defensa personal cuando usted plantea matar a un ladrón hoy para que no lo mate mañana. Eso, de hecho, es un delito en sí mismo: Apología. Y a nadie en su sano juicio se le debería ocurrir ir a buscar a Tordillo para matarlo hoy así no mata a alguien mañana. Gracias a Dios, usted tiene garantías de defensa en juicio. Como todos los demás.

    El delito se combate con más fiscales. Ni victimizando al delincuente ,que no es un pobrecito que roba porque la sociedad no le dejó otra chance: no se puede meter a todos en la misma bolsa, no se puede asociar pobreza con marginalidad. No es lo mismo. Porque por antítesis estamos diciendo que un buen pasar económico es sinónimo de inocencia, y todos sabemos que no es así. Ni parcializando al victimario. Delito es delito, sin importar quién lo comete. Sea un negro de fuerte apache, o un fifí de recoleta.

    Saludos,
    Diazpez.-
  15. Tordillo_c222 Colaborador

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    Muy claro, gracias por las respuestas.

    Ahora la pregunta, ¿la consigna policial es realizada por el FBI, los carabineros de Chile o la realiza la misma policia que fue tan inutil como para permitir los delitos?
  16. diazpez Administrador

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    De nada, me alegro que haya resultado claro.
    Usted plantea en su caso "detener" por su cuenta y con ayuda de terceros a un delincuente.
    Si me pusiera en leguleyo, le diría que si usted y el mencionado grupo no lo entregan a la policía, están a un pasito de la privación ilegítima de la libertad. Y peor aún si piensa hacerle lo que dice que le va a hacer.

    Y ahora, mis preguntas.
    Aún cuando no funcionase, la falta de efectividad del elemento represivo del estado le daría justificación -o Dios nos libre, derecho- a linchamientos/homicidios preventivos?
    Si así lo cree, en representación de quién lo hace? Tiene un mandato? Es usted y su grupo una fuerza estatal, con mandato legal, con validación legítima para el uso de la coerción de acuerdo a un código de procedimientos que son ley para el conjunto de la sociedad? Es usted parte del monopolio delegado de la fuerza que corresponde a un estado de derecho? O es simplemente un ciudadano que se ampara en el anonimato de la masa para arrogarse la administración de justicia? Si lo que hace está fuera de la ley, qué lo diferencia del delincuente al que quiere linchar/matar?

    El código penal vigente tiene todas las salvaguardas para que usted intervenga en la represión inmediata y proporcional de un delito en progreso. Nada dice de patear a un delincuente hasta matarlo. Nada dice de ir tomando turnos para pegarle a un delincuente reducido. Y por supuesto que nada dice de matarlo hoy para eliminar la posibilidad de que lo mate mañana.
    Si ve corriendo a un ladrón, tírese en tackle sobre él. Redúzcalo y entregueselo a la policía. Hasta ahí, es usted un buen samaritano. O llame al 911 y deje que se encargue quien tiene que encargarse. Quien debe encargarse. Quien tiene el marco normativo para hacerlo. Aun cuando lo haga defectuosamente.
    Lo que usted propone es ilegal. Y si es ilegal y usted lo hace, usted es un delincuente. Tan delincuente como el que acaba de tacklear.
    Y si seguimos su razonamiento, a usted también hay que patearlo en la cabeza. Y al que lo patea, consecuentemente, también. Y así hasta que todos son tan culpables que nadie lo es. Como ahora.

    Yo no digo en ningún momento que el sistema policial/judicial argentino funciona bien. Para nada, tiene diez millones de fallas. Pero pensar que la solución es armar brigadas parapoliciales es poner el carro delante del caballo. Porque sabe como terminan las palizas a delincuentes in fraganti? Con palizas a supuestos delincuentes. O con palizas, nomás, a quien parezca chorro. Porque tampoco su turba iracunda va a tener una instancia de apelación, no?
    Exijámosle al Poder Ejecutivo un mayor control sobre su aparato represivo legal, la policía. Que audite y mejore la actuación del Poder Judicial, desde el juzgado de feria más chico a su Corte Suprema de Justicia. Exijámosle al Poder Legislativo normas que agilicen la actuación de ese poder judicial. Exijamos más fiscales para investigar los delitos. Más presencia policial para prevenir los actos ilícitos. Exijamos mejores controles para erradicar la corrupción del esquema procesal del derecho penal. Es decir, seamos ciudadanos y pidamos cosas, para eso votamos.

    A mí, un grupo de vecinos que se declara harto de la delincuencia, y se sube al tren de la violencia justificándose en eso, me suena a la vieja chismosa que se queja de lo sucia que está la ciudad mientras saca a cagar a su Gran Danés a la vereda y se va campante sin levantarla. Quiere que las cosas cambien, señora? Cumpla la ley. Recurra al estado, reclámele al estado, haga valer su mandato, ése que renueva cuando ejerce su derecho al voto. No se siente a esperar que el gobernante se acuerde de usted. Hágase ver por él, hágale acordar que está ahí por usted. No grite por lo mal que está todo y crea que la solución es poner las cosas peor.

    En resumen, golpear a alguien es delito. Robar es delito. Los dos merecen ser reprimidos con la ley en la mano. Y nadie está por arriba del estado. Nadie. Aún cuando ese estado no esté a la altura del pueblo a quien sirve.

    Saludos,
    Diazpez.-
    A Tordillo_c222 y Diego Ruben les gusta esto.
  17. Tordillo_c222 Colaborador

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    Voy a contestar con comentarios que fui leyendo y escuchando estos últimos días.

    Creo que ese es el punto más importante, la línea entre la teoría y la práctica.
    En teoría no hay justificación, en la práctica estamos solos y tenemos que defendernos.

    Ellos tampoco tienen representación legal y sin embargo no dudan en matarnos. Nadie pensó en los derechos del remisero asesinado ni en los derechos de la turista herida en el robo.
    Este comentario si es mío: Lamentablemente hoy no hay monopólio de la fuerza.

    Comentario mío: Lamentablemente el ladrón de palermo que robó y lastimó a la turista quedó libre al día siguiente, ¿el código penal vigente no dice que si el ladrón poseía el reloj el robo ya está consumado? Porque según el juez fue en grado de tentativa.
    ¿Los daños físicos y psicológicos sumados al robo no justifican carcel?

    Comentario en un medio digital:
    ARTICULO 164. - Será reprimido con prisión de un mes a seis años, el que se apoderare ilegítimamente de una cosa mueble, total o parcialmente ajena, con fuerza en las cosas o con violencia física en las personas, sea que la violencia tenga lugar antes del robo para facilitarlo, en el acto de cometerlo o después de cometido para procurar su impunidad.

    ¿Ellos roban, violan y matan y no les interesa la ley, por que a nosotros nos debería importar? (Esta no es tán textual sino el concepto que logre retener de algunas respuestas en medios digitales de algunos comentaristas más "rádicales").

    Comentario mío: Que quede claro que no propongo nada, es un planteo que hago para hacer de abogado del linchador.

  18. Tordillo_c222 Colaborador

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    Lo que tanto temía, a pesar de que seguro es un troll, ya hay gente pidiendo un golpe de estado militar, puntualmente "que vuelvan los falcon verdes".
    :nono:
  19. diazpez Administrador

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    Tordi, te juro que en un rato te contesto. No puedo estar belicoso, San Lorenzo vuelve a Boedo. :D
  20. Diego Ruben Administrador

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    Tordi, es bien sabido que el lugar de las FFAA es e bases y cuarteles, bien equipadas, salvaguardando los intereses de la Nacion, pero mano dura hace falta es innegable, un linchamiento puede incluso beneficiar al reo (si no muere) porque en el caso de verse cercado puede herir o matar a a alguien alegando el derecho constitucinal a la legitima defensa, y convertir a ciudadanos comunes pero enojados en criminales tipificados por el codigo penal en homicidas en grado de tentativa .
    Ahora si el delincuente, ingresa en tu domicilio, escalando muros o rompiendo rejas, de noche, esta armado y vos sos L.U con un arma registrada legalmente a tu nombre, ese pibe no la cuenta... ya que te ampara la figura de legitima defensa privilegiada ( por escalamiento, nocturnidad, invasion de propiedad privada y tenencia de arma por parte del criminal).

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